El multimillonario Elon Musk, conocido por ser fundador de compañías como Tesla y SpaceX, protagonizó un momento inesperado en la 56ª edición del Foro Económico Mundial (WEF) que se celebra este 22 de enero de 2026 en Davos, Suiza. Tras años de críticas públicas hacia el evento, Musk asistió por primera vez a este encuentro de líderes políticos, empresariales y económicos, marcando un giro significativo en su relación con la cita internacional.
En el programa oficial del WEF, Musk fue incluido a última hora para participar en un panel junto a Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, programado para la tarde de este jueves. La presencia de Musk en Davos sorprendió a muchos, ya que en los últimos años había descrito al Foro como “elitista” y “aburrido”, e incluso había cuestionado su relevancia en debates globales, tildándolo en algunas ocasiones de un organismo desconectado de las necesidades de la gente común. 
Durante su intervención, Musk abordó temas que han sido centrales en su discurso público actual, como el futuro de la inteligencia artificial (IA), la robótica y la tecnología de transporte autónomo. Entre sus afirmaciones más destacadas, predijo que las IA y robots serán capaces de saturar y cubrir muchas necesidades humanas y que las tecnologías avanzadas podrían superar el nivel de inteligencia colectiva humana en pocos años, aunque también advirtió sobre los posibles riesgos éticos y sociales de estos avances. 
Su participación se produce en el contexto de un foro que también ha tratado asuntos geopolíticos complejos, como las tensiones entre Estados Unidos y Europa, la reconstrucción de regiones en conflicto y otros desafíos globales. La asistencia de Musk ha generado amplio interés mediático, no solo por las expectativas que despierta su visión tecnológica, sino también porque representa un cambio notable en la manera en que uno de los líderes empresariales más influyentes del mundo decide interactuar con espacios tradicionales de poder global.








