Este jueves 22 de enero de 2026, México volvió a experimentar actividad sísmica, un fenómeno relativamente común debido a su ubicación geográfica en una zona de alta sismicidad. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) informó que durante la mañana se registraron varios movimientos telúricos, principalmente en la región sur del país. Uno de los temblores más relevantes ocurrió en el estado de Chiapas, con una magnitud de 4.1 a las 08:56 horas, localizado aproximadamente a 107 km al suroeste de Tonalá, Chiapas, y con una profundidad de unos 16 km, lo que lo calificó como un sismo superficial que se sintió en varias zonas cercanas. Además, se reportaron otros movimientos de menor magnitud en zonas cercanas a Pijijiapan (magnitud ~3.9) y en el estado de Oaxaca (magnitud ~3.8), con profundidades variadas y sin reporte de daños materiales significativos.
México está situado sobre la convergencia de varias placas tectónicas como la Cocos, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Caribe, lo que explica por qué el país presenta una sismicidad constante. La interacción entre estas placas provoca que se produzcan movimientos frecuentes, desde leves hasta más perceptibles, y la mayoría son monitoreados y reportados por el SSN en tiempo real.
Además, gran parte de los sismos registrados en las últimas semanas son réplicas del terremoto de magnitud 6.5 ocurrido a inicios del mes en el estado de Guerrero, uno de los eventos más significativos de este inicio de año en México. Ese sismo mayor ha generado miles de réplicas menores que continúan siendo registradas por las redes sísmicas. 
Aunque la mayoría de los movimientos recientes no han causado daños ni provocado alerta sísmica en grandes centros urbanos como la Ciudad de México, las autoridades mantienen los mecanismos de monitoreo y recomendación para la población. En un país altamente sísmico como México, es importante que residentes y visitantes estén informados sobre qué hacer en caso de un sismo mayor y sigan las instrucciones de protección civil.








