La borrasca llamada Ingrid continúa causando un impacto significativo en gran parte de España, especialmente en el norte y noroeste del país, donde se ha convertido en uno de los temporales más activos en los últimos años. El sistema meteorológico ha generado fuertes rachas de viento, lluvias intensas, nevadas desde cotas bajas y condiciones de mar muy agitadas con olas que podrían alcanzar hasta los 9 metros de altura, especialmente en zonas costeras de Galicia y el Cantábrico. Esta situación llevó a las autoridades a activar avisos por fenómenos meteorológicos adversos en múltiples comunidades autónomas y a la emergencia en carreteras, tráfico y servicios públicos. 
En regiones como Galicia, los servicios de emergencia han atendido ya centenares de incidencias, mayormente por acumulación de nieve, hielo en las vías, árboles caídos y problemas de circulación que obligaron a cerrar y restringir tramos de carreteras principales. En algunas áreas, más de 1.000 camiones quedaron atrapados por las condiciones adversas, mientras que en otras partes del país se suspendieron clases y transportes escolares. Las autoridades han recomendado a los ciudadanos evitar desplazamientos innecesarios, especialmente en tramos con alto riesgo de deslizamientos, placas de hielo o acumulación de agua. 
Además del impacto terrestre, el temporal ha afectado la infraestructura ferroviaria y provocado retrasos en las conexiones de alta velocidad, particularmente en zonas como Ourense, donde el hielo y la nieve complican el servicio. Los organismos meteorológicos continúan emitiendo avisos actualizados, ya que se espera que el temporal persista durante varios días y mantenga condiciones de frío intenso, viento y nieve, lo que hace urgente la preparación ciudadana y la coordinación con los servicios de emergencia.








