Este jueves 22 de enero de 2026, la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) informó una reducción en el precio del café colombiano, un hecho que genera preocupación entre los productores del país y los mercados agropecuarios. Según el reporte oficial, la **carga de 125 kg de café pergamino seco FR 94 se cotizó en torno a 2 500 000 pesos, lo que representa una disminución frente a la cotización del día anterior, que rondaba los 2 560 000 pesos. Esta caída se explica principalmente por las condiciones fluctuantes del mercado internacional tras el cierre de la Bolsa de Nueva York, donde los precios de la libra de café experimentan variaciones que se trasladan al mercado interno. 
El ajuste en el valor del café repercute directamente en miles de familias campesinas y pequeñas cooperativas que dependen de este cultivo como fuente principal de ingresos. El sector caficultor colombiano, reconocido por la alta calidad de sus granos, ha enfrentado en los últimos meses varios desafíos, entre ellos la variación del tipo de cambio, la fortaleza del peso colombiano que reduce los ingresos por exportación y la presión de los costos de producción. Aunque el descenso del precio no es drástico, sí alerta sobre la necesidad de mecanismos de apoyo, financiamiento y estrategias de valor agregado que permitan mitigar los efectos negativos de la volatilidad del mercado. 
La FNC reiteró su acompañamiento a los cafeteros mediante intermediación en la comercialización y orientación para acceder a mercados externos, además de seguir de cerca la evolución de los precios diariamente. En este contexto, los gremios del café han pedido al Gobierno y a entidades financieras que fortalezcan programas de respaldo para los cultivadores, especialmente los más pequeños, que tienen menos capacidad de absorber las fluctuaciones de precio sin ver afectada su estabilidad económica. 
En resumen, la caída del precio del café en Colombia este 22 de enero refleja la fuerte interdependencia del mercado interno con las tendencias globales, y pone sobre la mesa la urgencia de políticas públicas y mecanismos de resiliencia para proteger al sector caficultor, un pilar histórico de la economía nacional.








