El reciente nombramiento de Alfredo Acosta como ministro de Igualdad ha puesto en el centro del debate a una figura poco conocida en los círculos tradicionales del poder, pero profundamente marcada por la historia del conflicto armado en Colombia. Su imagen, difundida ampliamente por los medios esta semana, transmite una mezcla de firmeza y serenidad: una mirada intensa, el gesto contenido y los símbolos culturales que lo acompañan hablan de un liderazgo construido desde la resistencia.
En la fotografía tomada por Pablo Salgado, Acosta aparece sobre un fondo oscuro, vestido de negro, con un sombrero de fique y un bastón decorado con los diseños ancestrales del pueblo nasa, comunidad que durante décadas ha enfrentado la violencia de múltiples actores armados en el Cauca. La imagen refleja no solo una identidad cultural, sino también una historia colectiva atravesada por el conflicto y la defensa del territorio.
Otras imágenes de la misma sesión muestran un contraste revelador: Acosta sonríe con una risa amplia y franca, rompiendo con la severidad de su retrato más conocido. Esa dualidad —entre la sobriedad y la cercanía— resume la complejidad de un hombre que encarna múltiples roles y trayectorias.
Aunque para muchos su nombre resulta reciente, Alfredo Acosta ha sido desde 2001 el coordinador nacional de la Guardia Indígena, una organización comunitaria creada para proteger a los pueblos originarios sin recurrir a las armas y para evitar confrontaciones directas con los actores del conflicto armado. Su liderazgo ha sido clave en procesos de autonomía, defensa de los derechos humanos y protección de la vida en territorios históricamente golpeados por la guerra.
Acosta llega al Ministerio de la Igualdad como un dirigente que no proviene del centro del poder político tradicional, sino de los márgenes del país, donde la violencia ha sido una constante. Su designación representa, para muchos sectores, un reconocimiento a las luchas indígenas y a quienes han resistido la guerra desde la organización comunitaria y la defensa pacífica del territorio.








