Estados Unidos. Una potente tormenta invernal, descrita por expertos como un “asedio ártico”, continúa golpeando amplias zonas del país y ha dejado al menos 17 personas fallecidas, además de más de 800.000 hogares sin electricidad, según reportes oficiales.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió sobre condiciones potencialmente mortales que se extienden desde Texas hasta Nueva Inglaterra, lo que ha obligado al cierre de escuelas y carreteras, así como a la cancelación masiva de vuelos. Las autoridades han pedido a la población evitar desplazamientos innecesarios y extremar precauciones.
Entre las víctimas mortales se reportan al menos dos personas que fallecieron por hipotermia en Luisiana, mientras que otras muertes relacionadas con la tormenta se han registrado en Texas, Tennessee, Kansas y Pensilvania, de acuerdo con reportes locales.
Hasta la tarde del domingo, más de 800.000 hogares permanecían sin suministro eléctrico, según el portal especializado poweroutage.us. En el sector aéreo, el impacto ha sido severo: desde el inicio de la emergencia, más de 25.000 vuelos han sido cancelados, de acuerdo con datos de FlightAware.
Los meteorólogos alertaron que nevadas intensas, lluvia helada y granizo podrían persistir durante varios días. Este último fenómeno, en el que la lluvia se congela de forma inmediata al tocar el suelo, representa un alto riesgo para peatones, conductores y redes eléctricas.
Se estima que la tormenta podría afectar a unos 180 millones de personas, más de la mitad de la población estadounidense, mientras las autoridades continúan evaluando los daños y reforzando los planes de emergencia ante la prolongación del evento climático.








