Milán, Italia. La confirmación de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) participarán en labores de seguridad durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 ha desatado una fuerte indignación política y social en Italia, a pocos días de la inauguración del evento, prevista para el 6 de febrero.
La agencia estadounidense confirmó que personal de la división Homeland Security Investigations (HSI) del ICE apoyará al Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado en la evaluación y mitigación de riesgos relacionados con organizaciones criminales transnacionales, en lo que se presenta como un respaldo de seguridad para la delegación estadounidense. Las autoridades italianas han enfatizado que todas las operaciones de seguridad seguirán bajo control de Italia, y que los agentes de ICE no realizarán funciones de control migratorio en suelo italiano.
No obstante, la mera presencia de agentes del ICE —una agencia que ha estado recientemente bajo escrutinio internacional debido a operaciones controvertidas y tiroteos en Estados Unidos— ha provocado críticas en varios sectores políticos y de la sociedad civil italiana. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, calificó la decisión como inoportuna y aseguró en una radio local que el ICE es “una milicia que mata” y que “no son bienvenidos en Milán”, profundizando el malestar. Políticos de oposición y sindicatos planean protestas durante los Juegos para expresar su rechazo.
Aunque funcionarios del Gobierno italiano intentaron minimizar el impacto, subrayando que el ICE no tendrá autoridad operativa ni funciones de orden público, la controversia ha encendido un debate sobre la soberanía en materia de seguridad y el papel de agencias extranjeras en eventos internacionales.
Este debate ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas más amplias entre Italia y Estados Unidos, donde cuestiones de derechos humanos y políticas migratorias han sido punto de crítica en el discurso público europeo.








