Amazon confirmó el despido de otros 16.000 empleados, marcando la segunda ronda de recortes masivos en menos de tres meses, en un contexto de reorganización interna y ajustes estratégicos impulsados por el avance de la inteligencia artificial. La compañía explicó que la decisión busca simplificar su estructura y acelerar la toma de decisiones en un entorno cada vez más competitivo.
En una publicación oficial, Beth Galetti, vicepresidenta sénior de Recursos Humanos, señaló que la empresa está reduciendo burocracia, eliminando procesos innecesarios y reforzando la responsabilidad interna. Según la directiva, estos cambios apuntan a mantener la agilidad que el director ejecutivo Andy Jassy considera clave para que Amazon opere “como la startup más grande del mundo”.
Este nuevo ajuste se suma al anuncio realizado a finales de octubre, cuando Amazon informó el despido de 14.000 empleados corporativos. En total, ambas rondas representan cerca del 9 % de su plantilla administrativa, que supera los 350.000 trabajadores a nivel global. Pese a ello, Galetti aseguró que estas medidas no se convertirán en una práctica recurrente y que la compañía seguirá contratando talento en áreas estratégicas para su crecimiento futuro.
Los despidos comenzarán de inmediato en distintas áreas de la empresa. Los empleados afectados tendrán un plazo de 90 días para postularse a otros cargos dentro de Amazon. Quienes no logren reubicarse recibirán indemnización y beneficios adicionales, según informó la compañía. La notificación fue enviada inicialmente por correo interno, en un mensaje que generó confusión al adelantarse a la publicación oficial del anuncio.
Andy Jassy ha reconocido públicamente que la inteligencia artificial está transformando la forma de trabajar en Amazon. En mensajes previos a los empleados, explicó que la automatización permitirá reducir ciertos cargos, especialmente aquellos de nivel inicial, mientras se crean nuevos roles especializados. Aunque persiste la preocupación por el impacto laboral de la IA, informes recientes indican que, por ahora, no existen señales de un daño generalizado en el empleo, aunque sí de una profunda transformación del mercado laboral.








