El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves una orden ejecutiva mediante la cual su administración podrá imponer aranceles adicionales a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, intensificando la presión económica contra el gobierno de la isla. 
La medida se adoptó al declarar una emergencia nacional, argumentando que las políticas y acciones del gobierno cubano representan una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos. En el decreto no se especifica la tasa exacta de los aranceles ni los países que serían afectados, pero autoriza al Departamento de Estado y al de Comercio a implementar el nuevo sistema de gravámenes. 
La amenaza arancelaria se da en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y La Habana, que se han intensificado tras recientes acciones de Estados Unidos en la región. Trump ha expresado en varias ocasiones su intención de ejercer presión sobre el gobierno cubano y sus aliados, argumentando que Cuba apoya a actores y países que considera adversarios de Estados Unidos. 
La orden ha generado preocupación en algunos socios comerciales de Estados Unidos, como México, que ha sido uno de los proveedores de petróleo de Cuba tras la interrupción del suministro venezolano. El gobierno mexicano ha defendido sus decisiones como soberanas y basadas en contratos comerciales, aunque enfrenta presión ante la posibilidad de medidas económicas estadounidenses. 
Analistas señalan que la amenaza de aranceles es parte de una estrategia más amplia de la administración estadounidense para aislar económicamente al régimen cubano, que enfrenta también una escasez crítica de combustible.








