El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó esta semana la presión económica contra el gobierno de Cuba al firmar una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles adicionales a los países que suministren petróleo a la isla. La medida busca restringir aún más el acceso cubano al combustible, en medio de una profunda crisis energética.
La decisión podría agravar la escasez de petróleo que ya enfrenta Cuba, situación que ha provocado apagones masivos diarios de varias horas y un impacto severo en la economía, el transporte y los servicios básicos. La isla depende en gran parte del crudo importado para generar electricidad y mantener su actividad productiva.
Tras la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela, Trump anunció que no habría más envíos de petróleo desde ese país hacia Cuba, dejando a la isla sin uno de sus principales proveedores históricos. Con la nueva orden ejecutiva, también queda en riesgo el suministro proveniente de México, otro socio clave en materia energética.
Desde La Habana, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel reaccionó con dureza, acusando a Trump de intentar “asfixiar” la economía del país. El mandatario calificó al gobierno estadounidense de “fascista, criminal y genocida”, y aseguró que las sanciones afectan directamente a la población.
Analistas advierten que, de concretarse nuevas restricciones al suministro de crudo, Cuba podría enfrentar una crisis aún más profunda, con mayores cortes de energía, paralización de sectores económicos y un deterioro en las condiciones de vida de millones de ciudadanos.








