La reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump en la Oficina Oval se perfila como un encuentro impredecible, en el que un mal cálculo podría derivar en una crisis diplomática. Expertos consultados advierten que, aunque no es el desenlace más probable, un escenario de confrontación abierta no puede descartarse.
Analistas comparan este posible desenlace con el llamado “escenario Zelenski”, en referencia al tenso encuentro entre el presidente ucraniano y Trump en febrero de 2025, que terminó en reproches públicos y sanciones indirectas. En el caso colombiano, el punto de fricción sería la lucha contra las drogas y la seguridad, temas centrales de la agenda bilateral.
Según esta hipótesis, un comentario crítico de Trump sobre los resultados de Colombia en narcotráfico podría provocar una reacción fuerte de Petro, conocido por responder con vehemencia ante señalamientos públicos. La situación podría escalar hasta amenazas de sanciones, condicionamiento de la ayuda militar —que hoy ronda los 450 millones de dólares anuales— e incluso presiones comerciales.
Un choque de este tipo tendría efectos directos en la política interna colombiana. La derecha buscaría capitalizar una mayor cercanía con Washington, mientras que la izquierda cerraría filas alrededor de Petro y de figuras como Iván Cepeda, usando un discurso de defensa de la soberanía y antiimperialismo en plena antesala electoral.
Pese a los riesgos, expertos coinciden en que a ninguno de los dos mandatarios le conviene una pelea frontal. Petro ganaría mostrando capacidad de diálogo con un líder conservador, y Trump podría reforzar la idea de mantener a Colombia como aliado estratégico en la región. Por eso, aunque “todo puede pasar”, el choque sigue siendo el escenario más extremo.








