La extorsión contra los productores de café en Colombia creció más de un 70 % entre 2014 y 2023, según un estudio del Politécnico Grancolombiano. El informe advierte que este delito se ha convertido en una de las principales amenazas para las más de 550.000 familias que dependen de la caficultura.
De acuerdo con la investigación, la estructura misma del sector facilita el accionar de grupos armados y bandas criminales. El ingreso relativamente estable, la alta circulación de dinero en efectivo y la baja bancarización en zonas rurales generan condiciones propicias para la imposición de cobros ilegales a productores, cooperativas y transportadores.
Jaime Wilches, profesor investigador de la institución académica, explicó que el fenómeno no ha sido lineal. Aunque entre 2014 y 2016 se registró una leve disminución, a partir de 2017 se evidenció un repunte significativo, en un contexto marcado por la reconfiguración de estructuras criminales tras el acuerdo de paz con las Farc.
El estudio concluye que la extorsión no solo afecta la economía de las familias cafeteras, sino que también impacta la estabilidad del campo colombiano, al generar temor, desincentivar la inversión y debilitar las dinámicas productivas en varias regiones del país.








