El proceso de entrega y formalización de tierras sigue tomando fuerza en el departamento del Magdalena, como parte de una estrategia que busca garantizar seguridad jurídica y reparar a comunidades rurales golpeadas por el conflicto armado.
A la fecha, se han formalizado cerca de 1.800 hectáreas y más de 400 hectáreas han sido entregadas a mujeres campesinas, en una apuesta por reivindicar sus derechos y fortalecer su papel en el desarrollo del campo.
La iniciativa, liderada por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), representa un avance significativo para cientos de familias que durante años padecieron el despojo, la violencia y el abandono estatal. En particular, las mujeres rurales —muchas de ellas víctimas del conflicto— ahora cuentan con respaldo legal para impulsar sus proyectos productivos y afianzar su permanencia en el territorio.
Uno de los casos más representativos se vive en el corregimiento de Monterrubio, en Sabanas de San Ángel, donde habitantes del predio El Concilio 1 destacan este proceso como un paso clave hacia la reparación. Esta zona fue escenario de la violencia paramilitar y desplazamientos masivos bajo el control del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, liderado por alias ‘Jorge 40’, dejando a su paso el despojo de tierras y la fractura del tejido social.
De manera paralela, en el departamento funcionan 30 Comités de Reforma Agraria, en los que participan activamente 192 mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes, muchas de ellas madres cabeza de hogar y víctimas del conflicto armado.
Helena Meza Olarte, integrante de la Asociación Antoñazo Campesino, aseguró que estos avances representan una nueva oportunidad para las comunidades: “Tener un título de tierra significa seguridad para nuestras familias y esperanza para seguir sembrando vida en el territorio”, expresó.
En el sur del Magdalena, específicamente en Pijiño del Carmen, también avanzan los procesos de restitución en el predio El Martirio, una región afectada por el accionar del frente William Rivas, que generó desplazamientos y abandono de tierras.
Deniris Morales Anaya, presidente de la Asociación Semilla de Mostaza, resaltó que recuperar el acceso a la tierra es fundamental para reconstruir la vida comunitaria y garantizar el futuro de las familias campesinas.
Por su parte, Damián Alfonso Marañón Romero, director territorial de la Unidad de Gestión Territorial Magdalena, indicó que este proceso no solo se limita a la entrega de títulos, sino que también representa la recuperación de la dignidad y nuevas oportunidades para comunidades que han resistido históricamente el abandono estatal.








