La comunidad del municipio de Aracataca, Magdalena, decidió levantarse de la mesa de diálogo ante la falta de acuerdos con la Concesionaria Yuma y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), en medio de la creciente inconformidad por la ejecución del proyecto de la doble calzada, que —según denuncian— podría terminar aislando al territorio en lugar de impulsarlo hacia el desarrollo.
El principal punto de discordia es la no construcción de un puente que garantice el flujo directo de ingreso y salida al municipio, considerado la tierra natal de Gabriel García Márquez. Para los habitantes, esta obra es fundamental no solo para la movilidad, sino también para fortalecer su proyección como destino turístico en el departamento del Magdalena, donde buscan consolidarse como la segunda alternativa después de Santa Marta.
Según líderes locales, durante más de 12 años la comunidad ha participado en al menos 30 o 40 reuniones sin obtener soluciones concretas. Aseguran que el proyecto fue diseñado desde Bogotá sin tener en cuenta la geografía del territorio ni las necesidades de sus habitantes, lo que ha generado múltiples errores de planeación.
Entre las principales preocupaciones está la posible afectación a las vías de acceso ancestrales que conectan a varios corregimientos y veredas ubicadas sobre la Troncal de Oriente. De acuerdo con denuncias, más de cuatro mil personas de sectores como Macaraquilla, Río Piedra, El Torito, Agua Bendita, Buenos Aires, La Fuente, Cerro Azul, El Volante, La Marimonda y La Riviera podrían quedar marginadas.
La inconformidad también se refleja en los testimonios de la comunidad. Manuel Bolaño, vicepresidente campesino de la Junta de Acción Comunal del corregimiento Macaraquilla, aseguró que las modificaciones en los accesos han perjudicado directamente sus actividades productivas.
“Desde que llegó la empresa, se nos ha dificultado sacar nuestros cultivos. Hace poco se nos volcó un carro moto cargado de papaya por el mal estado de la entrada. ¿Quién responde ahora por esas pérdidas?”, cuestionó el líder campesino.
Por su parte, el dirigente cívico Pablo Marriaga Crespo criticó la falta de avances tras más de una década de diálogos. “Llevamos 12 años escuchando la misma historia por parte de Yuma y la ANI, y nada que avanzamos. La comunidad ha recurrido incluso a las vías de hecho para ser escuchada y solo nos ofrecen retornos a 300 o 500 metros, que no solucionan el problema”, señaló.
Asimismo, hizo un llamado directo al presidente Gustavo Petro para que intervenga en la situación y gestione los recursos necesarios para la construcción del puente.
“Hablan mucho de las mariposas amarillas y de El coronel no tiene quien le escriba, pero Aracataca hoy se siente abandonada. Necesitamos soluciones reales y que se garantice el desarrollo de nuestro municipio”, puntualizó.
La comunidad insiste en que la construcción del puente es una obra prioritaria que permitiría no solo mejorar la conectividad, sino también avanzar en su aspiración de ser declarado Distrito Turístico, Literario y Cultural de la Nación.








