La atención pediátrica en Bogotá enfrenta un nuevo desafío tras el anuncio del cierre temporal del servicio de urgencias de la Clínica Infantil de Colsubsidio, medida que entraría en vigor a partir del próximo 1 de julio debido a las millonarias deudas acumuladas por Famisanar EPS.
A través de un comunicado, Colsubsidio informó que la decisión responde a la compleja situación financiera generada por la falta de pago de los servicios prestados, lo que ha afectado de manera significativa la sostenibilidad de la institución.
“Esta situación compromete la sostenibilidad financiera de la IPS Colsubsidio e impide la continuidad en la prestación de los servicios bajo las condiciones actuales”, señaló la entidad.
Según cifras entregadas por la clínica, con corte a mayo de 2026, la cartera adeudada por Famisanar EPS alcanza los 702.963 millones de pesos, una suma que, de acuerdo con la institución, dificulta mantener la operación normal de uno de los centros pediátricos más importantes de la capital del país.
Aunque Colsubsidio aseguró que el personal médico vinculado al servicio de urgencias pediátricas sería reubicado en otras instituciones de salud de Bogotá, el anuncio generó preocupación entre especialistas, pacientes y organizaciones médicas que advierten sobre el impacto que la medida podría tener en la atención de niños, niñas y adolescentes.
El Sindicato Nacional de Pediatras de Colombia manifestó su rechazo a la decisión y pidió la intervención inmediata de las autoridades para evitar el cierre del servicio.
“Hacemos un llamado urgente a las autoridades nacionales y locales, al gobierno electo y a los entes de control para que se adopten medidas inmediatas que eviten este daño irreparable a nuestra población infantil y adolescente”, expresó la organización gremial.
Asimismo, el sindicato señaló que la medida podría contravenir lo establecido en el fallo 2026-03-38 del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, el cual ordena adelantar acciones previas antes de proceder con el cierre de servicios o camas pediátricas.
Mientras tanto, crece la incertidumbre entre las familias usuarias del sistema de salud y el personal médico, quienes esperan que las autoridades competentes encuentren alternativas que permitan garantizar la continuidad de la atención pediátrica y evitar una mayor presión sobre la red hospitalaria de Bogotá.








