Los restos fueron recuperados en Barrancas después de una investigación humanitaria de la UBPD, que estableció una conexión con la familia que había facilitado una bóveda familiar años atrás allí.
Fundación fue el punto de partida de la historia de Jorge, un campesino que tuvo que abandonar el municipio junto con su familia por hechos relacionados con el conflicto armado y que años después fue asesinado en Barrancas, La Guajira, donde sus restos permanecieron sin identificar durante décadas.
Jorge vivía en Fundación con su esposa e hijos y se dedicaba a las labores del campo. La violencia lo obligó a desplazarse hacia Barranquilla, donde intentó continuar con su vida, pero las dificultades para adaptarse al entorno urbano y conseguir trabajo lo llevaron posteriormente a regresar solo al Magdalena.
Tiempo después encontró una oportunidad laboral en una parcela ubicada en Barrancas, a unos 363 kilómetros de Fundación. Allí volvió a desempeñarse en actividades agrícolas y comenzó a trabajar para la propietaria del predio.
Sin embargo, nuevamente quedó en medio de la violencia. Un grupo armado ingresó a la parcela y Jorge fue asesinado. Ante la situación, la propietaria y habitantes de la comunidad trasladaron el cuerpo hasta el casco urbano de Barrancas y adelantaron los trámites correspondientes para evitar que fuera sepultado como una persona sin identificar.
FUE SEPULTADO EN BÓVEDA FAMILIAR
Al no poder establecer contacto con los familiares de Jorge, un habitante de Barrancas decidió facilitar un espacio en la bóveda de su propia familia para sepultarlo. El cuerpo permaneció allí durante años, mientras sus seres queridos continuaban sin conocer su paradero.
La propietaria de la parcela también fue asesinada meses después, en circunstancias relacionadas con la violencia que afectaba la zona.
En Barranquilla, la familia de Jorge mantuvo durante años la búsqueda. Su hija Laura creció con la incertidumbre sobre lo ocurrido con su padre y conservó como principal recuerdo una fotografía que su madre había guardado desde su desaparición.
Al llegar a la mayoría de edad, Laura comenzó a buscar información que le permitiera establecer qué había ocurrido. Entre los documentos que logró encontrar apareció un certificado de defunción expedido en Barrancas.
UNA BÚSQUEDA QUE LLEGÓ HASTA EL CEMENTERIO
Con esa información, Laura viajó hasta Barrancas y contactó a la persona que había firmado el certificado años atrás. El testimonio permitió confirmar que Jorge había sido llevado al cementerio del municipio, aunque no se conocía con precisión el lugar donde había sido sepultado.
La búsqueda en el cementerio no permitió encontrar una tumba con su nombre. Ante la falta de resultados, la familia acudió a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).
A partir de la solicitud, la entidad inició la investigación y recopiló testimonios, documentos e información aportada por habitantes de la zona. El proceso permitió reconstruir parte de lo ocurrido con Jorge y establecer una conexión con la familia que años atrás había facilitado el espacio para su sepultura.
UBPD RECUPERÓ LOS RESTOS
Con la información obtenida durante la investigación, la UBPD logró ubicar el lugar donde permanecían los restos de Jorge y realizó su recuperación en Barrancas.
El procedimiento hace parte de las acciones humanitarias y extrajudiciales que adelanta la entidad para localizar y recuperar a personas dadas por desaparecidas durante el conflicto armado y contribuir a su identificación y entrega a sus familias.
Los restos recuperados se encuentran actualmente en proceso de confirmación de identidad mediante una valoración técnica realizada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
La identificación constituye el paso previo para establecer oficialmente que los restos corresponden a Jorge y avanzar posteriormente en su entrega digna a sus familiares.








