La erosión provocada por el aumento del caudal del afluente mantiene en alerta a ASOSEVILLA, que pidió la intervención urgente de las autoridades para evitar mayores daños en el sector San José.
La fuerza de las crecientes del río Sevilla comienza a generar preocupación en el municipio de Zona Bananera, Magdalena, donde los procesos de erosión y la pérdida de terreno están poniendo en riesgo caminos de acceso, predios rurales y parte de la infraestructura hidráulica utilizada para el desarrollo de las actividades agrícolas.
La situación fue advertida por la Asociación de Usuarios del Distrito de Adecuación de Tierras de Sevilla (ASOSEVILLA), organización que hizo un llamado urgente a las autoridades municipales, departamentales y nacionales para que se adopten medidas frente a las afectaciones que se vienen registrando en el sector San José.
De acuerdo con el pronunciamiento de la asociación, las fuertes precipitaciones registradas en la zona y el consecuente incremento del caudal del río han intensificado los procesos erosivos en diferentes puntos, provocando el desprendimiento de terrenos y comprometiendo áreas que son fundamentales para las actividades productivas de la región.
Uno de los aspectos que más preocupa es la afectación de los caminos de acceso, debido a que estas vías permiten la movilidad de los habitantes y el desarrollo de las labores agrícolas. A esto se suma la amenaza sobre predios rurales y la infraestructura hidráulica del distrito de riego, elementos esenciales para garantizar el suministro y manejo del agua en las zonas de producción.
Ante este panorama, ASOSEVILLA solicitó la intervención de varias entidades, entre ellas la Alcaldía de Zona Bananera, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Gobernación del Magdalena y la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag).
La organización considera necesario que las instituciones competentes articulen esfuerzos y definan acciones técnicas que permitan atender los puntos críticos, reducir el avance de la erosión y evitar que las crecientes del río continúen ocasionando pérdidas de terreno y daños en la infraestructura existente.
Asimismo, anunció que adelantará las actuaciones correspondientes dentro de sus competencias y mantendrá las gestiones ante las diferentes entidades para conseguir el acompañamiento institucional que permita avanzar en la protección y recuperación de las áreas afectadas.
La preocupación no se limita únicamente a los daños que ya se han presentado. La continuidad de las lluvias y el comportamiento del río podrían agravar las condiciones del terreno, aumentando los riesgos para las comunidades rurales y para las actividades agrícolas que representan una parte importante de la economía de esta zona del Magdalena.
Por esta razón, ASOSEVILLA insistió en que la respuesta institucional debe ser oportuna y coordinada, antes de que la emergencia alcance mayores dimensiones y termine comprometiendo más terrenos productivos, vías de acceso e infraestructura esencial para el distrito de adecuación de tierras.








