Santa Marta atraviesa horas tensas tras una serie de hechos violentos que han estremecido a la ciudad. Entre ellos, dos casos han capturado toda la atención pública por su carga simbólica, su cercanía temporal y las múltiples versiones que circulan.
El primer caso fue el del agente de tránsito Franklin Acosta, quien perdió la vida durante un operativo de control a motociclistas. De acuerdo con los reportes iniciales, Acosta fue impactado con una piedra mientras se desplazaba en su moto, lo que provocó su caída. En medio del caos, una grúa oficial que lo acompañaba lo habría arrollado accidentalmente. Aunque aún se investiga la cadena exacta de eventos, las autoridades lo han calificado como un homicidio, no un accidente.
“Quien agrede a la autoridad no es un motociclista, es un delincuente”, sentenció el secretario de Gobierno, Camilo George, quien además ofreció una recompensa de 50 millones de pesos por información que lleve a los responsables.
Pero lo que parecía un hecho aislado tomó un giro inesperado cuando René González, un joven mototaxista conocido en su comunidad del barrio Junnin, fue asesinado a tiros por sicarios. A su lado dejaron un cartel con un mensaje inquietante:
“Los agentes de tránsito se respetan, hp.”
Aunque las autoridades no han confirmado una relación directa entre ambos crímenes, el contexto ha encendido las alarmas. René había publicado recientemente en sus redes sociales mensajes críticos sobre el procedimiento en el que murió el agente Acosta. En uno de ellos, escribió:
“1 x 1 no es trampa. La grúa iba duro, no llevaba distancia. Serviste el vaso y tomaste del mismo veneno.”
Sus palabras, compartidas y comentadas por cientos de usuarios, hoy son vistas con otros ojos. Para algunos, fueron un desahogo. Para otros, una provocación que pudo costarle la vida.
René no tenía antecedentes penales, pero era una voz activa entre los mototaxistas. Amante de las motos y del Unión Magdalena, se mostraba desafiante frente a lo que consideraba abusos de autoridad. Horas antes de ser asesinado escribió: “Voy a disfrutar el sábado. No quiero problemas.” Esa noche, no volvió a casa.
Las investigaciones avanzan, y tanto Policía como Fiscalía analizan cámaras, testimonios y publicaciones en redes. Por ahora no hay capturas ni líneas claras de autoría. Mientras tanto, la ciudad se sumerge en un clima de incertidumbre y temor.








