China atraviesa una crisis causada por intensas lluvias que han provocado severas inundaciones en varias regiones del país durante la última semana. Según la agencia EFE, cerca de 80 mil personas han sido reubicadas debido a la emergencia, mientras que al menos 70 personas han perdido la vida.
Beijing y su distrito Miyun han sido de los más afectados, con precipitaciones históricas que superan las medias habituales. Entre el 23 y el 29 de julio, Beijing registró 166 milímetros de lluvia, equivalente a la cantidad que suele caer en un mes. En Miyun, la cifra alcanzó los 543 milímetros, volumen que corresponde a la media anual, según reportó el diario The Guardian. Estas lluvias han dañado gravemente infraestructuras y carreteras, dejando incomunicadas a unas 130 aldeas.
Los deslizamientos han cobrado la vida de varias personas en diferentes localidades: ocho en Chengde, 31 en una residencia de ancianos en Miyun y diez más arrastradas por un minibús en la provincia de Shanxi. Frente a esta situación, el gobierno chino destinó aproximadamente 350 millones de yuanes (cerca de 49 millones de dólares) para asistencia y recuperación.
Expertos advierten que estos fenómenos extremos podrían aumentar en frecuencia e intensidad debido al cambio climático, un fenómeno al que China contribuye como el principal emisor mundial de gases de efecto invernadero, con 15.944 toneladas de CO2 equivalente en 2023, seguido por Estados Unidos.








