Las autoridades rusas elevaron a 21 la cifra de personas fallecidas tras un ataque con drones ocurrido en una residencia estudiantil en la región de Lugansk, territorio bajo control ruso, hecho que ha intensificado las tensiones diplomáticas entre Moscú y Kiev.
De acuerdo con el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia, el ataque dejó además 42 personas heridas y al menos tres estudiantes continúan desaparecidos en la ciudad de Starobilsk.
Las autoridades señalaron que la residencia habría sido impactada por 16 drones y confirmaron que los equipos de rescate recuperaron los cuerpos de todas las víctimas entre los escombros.
El presidente de Lugansk, Leonid Pasechnik, publicó los nombres de once de los fallecidos, entre ellos ocho hombres y tres mujeres con edades entre los 19 y 22 años.
Por su parte, el viceministro de Salud de Lugansk, Alexei Kuznetsov, informó que uno de los heridos permanece en estado crítico y otros cinco se encuentran graves.
El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó lo sucedido como un “ataque terrorista”, mientras que Ucrania negó cualquier responsabilidad y aseguró que la ofensiva iba dirigida contra una unidad antidrones rusa.
En medio de la controversia internacional, el Gobierno ruso anunció una ofensiva diplomática para exigir explicaciones ante organismos internacionales y cuestionó las posiciones de países occidentales durante el debate en el Consejo de Seguridad de la ONU.
La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, informó que Moscú permitirá el acceso de medios internacionales al lugar del ataque, el Colegio Profesional de Starobilsk de la Universidad Pedagógica de Lugansk, para verificar lo ocurrido.
Zajarova también criticó las declaraciones de representantes occidentales ante Naciones Unidas, asegurando que se intentó minimizar o negar el ataque contra la institución educativa.








