Un tramo del andén en la carrera 30 de Santa Marta quedó seriamente afectado tras la creciente del río que corrió por la zona, dejando un boquete que amenaza la seguridad de peatones y residentes. Las imágenes que circulan muestran cómo parte del sendero peatonal se ha hundido y el borde del corredor quedó expuesto y frágil, situación que alarma a quienes transitan a diario por ese sector.
Vecinos manifestaron su preocupación porque el colapso ocurrió en un punto de alta circulación, donde pasan frecuentemente niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida. Por ahora, la comunidad pide medidas inmediatas: señalización clara, barreras provisionales que eviten el paso junto al área afectada y la intervención de las autoridades competentes para evaluar el riesgo estructural.
Especialistas en infraestructura y gestión del riesgo deberán verificar el daño y determinar si la erosión afecta también la base de servicios, tuberías o cimentaciones cercanas. Mientras se define el diagnóstico técnico, es urgente que la zona quede delimitada y que se establezcan rutas seguras para los peatones, a fin de prevenir un accidente mayor.
Líderes comunitarios han pedido que la Oficina de Gestión del Riesgo, la Alcaldía Distrital y las dependencias de infraestructura realicen una visita urgente, coloquen la señalética necesaria y programen las obras de mitigación. Entre las acciones prioritarias figuran la instalación de contenciones temporales, el refuerzo del borde del río y la elaboración de un plan de reparación definitiva lo antes posible.
La pérdida de parte del andén recuerda la vulnerabilidad de muchas zonas ribereñas ante episodios de crecientes y erosión, por lo que los habitantes insisten en que, además de la intervención puntual, se diseñen medidas preventivas a mediano plazo para proteger el corredor peatonal y evitar repetir la emergencia.








