El pasado 15 de agosto, una avioneta se desplomó en un parque del sector Laureles-Estadio, comuna 11 de Medellín, luego de que el piloto informara a la torre de control sobre problemas en el motor. Según el audio del contacto con la torre, el piloto solicitó autorización para aterrizar: “Tengo problemas con el motor, ¿me autoriza la 2:0?”, y recibió la respuesta: “Aprobado, autorizado aterrizar”. Sin embargo, el piloto comunicó que no llegaría a la pista: “Torre, no voy a alcanzar a llegar a la pista. Me voy a meter al estadio”.
La aeronave llevaba a bordo al piloto y a una mujer, quienes resultaron heridos. El piloto sufrió traumas en la cabeza y en el pecho, y fue ingresado en la Clínica Las Américas, donde permanece estable y con evolución favorable. La acompañante presentó heridas en el rostro y politraumatismos, por lo que fue sometida a cirugía y se encuentra en vigilancia intensiva en la Clínica CES.
El Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Medellín (DAGRD) informó que tres tripulaciones del Cuerpo Oficial de Bomberos atendieron la emergencia de manera inmediata. No se registró incendio en el lugar, y las autoridades continúan investigando las causas del accidente.
Este suceso recuerda un accidente similar ocurrido en enero de este año, cuando una avioneta que salió de Juradó, Chocó, con destino al aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, se estrelló causando la muerte de los diez ocupantes, incluidos tres menores de edad. El incidente pone de nuevo en evidencia los riesgos de la aviación civil en vuelos de corta distancia y la importancia de los protocolos de emergencia.








