Lo que comenzó como un viaje familiar a las playas de San Andrés terminó en una tragedia que aún no tiene una explicación definitiva. El pasado 11 de julio, Tito Nelson Martínez Hernández, su esposa Viviana Andrea Canro Zuluaga y su hijo de cuatro años, Kevin Mathías, fueron hallados sin vida en la habitación del Hotel Portobelo Convention, a donde habían llegado desde Bogotá para disfrutar de unas vacaciones. Aunque la primera hipótesis apuntaba a una posible intoxicación por gas, los estudios médicos no han confirmado esta causa, lo que mantiene el caso en el terreno de la incertidumbre. La ausencia de signos de violencia y la falta de sustancias tóxicas en los cuerpos han ralentizado el avance de las pesquisas.
La tragedia, sin embargo, puso en evidencia serias deficiencias en la infraestructura hotelera de la isla. A raíz del caso, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) realizó inspecciones de urgencia en varios establecimientos turísticos, encontrando fallas críticas en las instalaciones de gas, ventilación y seguridad. Entre los hoteles inspeccionados se encuentran el propio Portobelo Convention, el Tone Blue, el Decameron Los Delfines y el Hotel Las Américas. Las irregularidades detectadas van desde espacios sin ventilación con presencia de monóxido de carbono, uniones sin protección anticorrosiva, tanques de GLP sin anclaje, hasta la ausencia de avisos preventivos exigidos por la norma.
Las sociedades responsables —Servincluidos Ltda., Tour Vacation Hoteles Azul S.A.S. BIC, Operadora Apartahotel Las Américas Limitada y Hoteles Portobelo SAI S.A.— deberán ejecutar adecuaciones inmediatas en sus redes de gas. Además, se ordenó el cierre parcial de la zona de cocinas del Hotel Tone Blue.
Mientras tanto, la investigación sobre la muerte de la familia Martínez Canro sigue abierta. Los exámenes forenses preliminares descartaron intoxicación alimentaria, ya que el menor tenía el estómago vacío y en el padre solo se encontraron signos de hipertensión. Un detalle relevante lo aportó el abuelo del niño al entregar la ropa que vestían las víctimas, impregnada de un fuerte olor, lo que podría ser clave en las indagaciones. También trascendió que Viviana había solicitado un cambio de habitación por mal olor y condiciones deficientes, reforzando la hipótesis de una intoxicación ambiental.
La Fiscalía avanza en el análisis de testimonios, registros de chats y material audiovisual para reconstruir los hechos. Por su parte, el Hotel Portobelo Convention aseguró estar colaborando con las autoridades y ofreció apoyo a los familiares. Sin embargo, la tragedia no solo dejó una familia destruida, sino que también generó una crisis de confianza en la infraestructura hotelera de San Andrés, una de las joyas turísticas del Caribe colombiano.
Las medidas ordenadas por la SIC buscan evitar que un caso similar vuelva a ocurrir, pero también han dejado en evidencia la necesidad urgente de revisar los estándares de seguridad del sector hotelero en la isla.








