El departamento del Cesar se encuentra en máxima alerta luego de que la Gobernación ordenara el acuartelamiento de primer grado de la Fuerza Pública. La decisión busca prevenir hechos violentos y reforzar la seguridad en el territorio, en medio de la crítica situación que atraviesa el país tras recientes ataques atribuidos a las disidencias de las Farc y otros grupos armados ilegales.
La medida se tomó a través de un Puesto de Mando Unificado (PMU), en el que participan la Gobernación, el Ejército Nacional y la Policía, con el objetivo de coordinar operativos y garantizar la reacción inmediata frente a cualquier eventualidad. “Se desplegarán planes estratégicos en los 25 municipios del departamento y también se intensificará la vigilancia en las carreteras, especialmente en la vía que comunica desde San Alberto hasta El Copey, así como la que conecta La Paz con La Guajira”, explicó Eduardo Esquivel, secretario de Gobierno departamental.
Los hechos que motivaron esta determinación no son menores. En días pasados, un helicóptero de la Policía Antinarcóticos fue derribado en límites de Amalfi y Anorí, Antioquia, dejando 15 uniformados muertos. A este hecho se suma el ataque a la base aérea Marco Fidel Suárez en Cali, donde perdieron la vida seis personas y otras 50 resultaron heridas. En el Cesar, la situación tampoco ha estado exenta de violencia: recientemente se registraron asesinatos en Aguachica y El Copey, además del secuestro de un menor en Río de Oro.
Las autoridades insisten en que el acuartelamiento de primer grado no significa alarma, sino prevención. Sin embargo, reconocen que la medida es necesaria para garantizar la seguridad de los habitantes del departamento frente a la creciente amenaza terrorista en el país.








