La Diócesis de Santa Marta anunció un paso trascendental en su historia al integrarse oficialmente a la Red Mundial de Turismo Religioso, un programa impulsado por el Tourism and Society Think Tank. La capital del Magdalena se convierte así en la primera diócesis de Colombia en afiliarse a esta iniciativa como Miembro Afiliado Fundador de la Red en América Latina, lo que abre un nuevo horizonte para el desarrollo cultural, espiritual y económico de la región.
De acuerdo con la carta de bienvenida enviada por la organización, formar parte de esta red significa entrar en contacto directo con una comunidad internacional conformada por líderes, expertos y organizaciones comprometidas con fortalecer el valor cultural, patrimonial y espiritual de los destinos religiosos alrededor del mundo. Para Santa Marta, esta integración representa la posibilidad de proyectar su riqueza espiritual y cultural en el escenario global.
Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de la diócesis, destacó que la decisión se tomó tras varios meses de estudio, en los que se identificó al turismo religioso como un campo con gran potencial ya consolidado en múltiples países. “Esta adhesión nos abre nuevas posibilidades para nuestra misión evangelizadora. Nos permite acercarnos más a la gente, explorar caminos creativos y sembrar la semilla del Evangelio con mayor alcance. Contar con apoyo técnico, formación e información especializada será una herramienta estratégica para avanzar en este propósito”, afirmó.
La iniciativa no solo refuerza la labor pastoral, sino que se perfila como un proyecto estratégico para el país. Según el obispo, Santa Marta será el lugar donde se diseñe el primer producto turístico religioso estructurado de Colombia, una propuesta que busca articular fe, cultura y desarrollo sostenible. De esta manera, la ciudad no solo fortalecerá su economía y tejido social, sino que también consolidará su identidad espiritual como un atractivo internacional.
“Más que una actividad económica, el turismo religioso es una oportunidad para compartir nuestra espiritualidad, historia e identidad. Muchos visitantes no solo buscan sol y playa, también quieren encontrar raíces, sentido y trascendencia, y eso es lo que Santa Marta puede ofrecer”, añadió monseñor Bacci.
La ciudad cuenta con un patrimonio único: la catedral más antigua del continente, tradiciones religiosas vivas en comunidades urbanas y rurales, así como una diversidad cultural marcada por la presencia de pueblos indígenas y afrodescendientes con profundas raíces espirituales. Todo esto se complementa con su ubicación estratégica como punto de encuentro de culturas.
Con esta adhesión, Santa Marta se suma a un grupo selecto de destinos internacionales como Fátima (Portugal), Andújar (España), San Luis de Potosí (México), Guatemala y la Academia de Peregrinaciones de Hungría. En Colombia, también hacen parte de la Red la Gobernación de Boyacá, el municipio de Chiquinquirá y ciudades como Guadalajara de Buga y Cartagena de Indias.
Este nuevo camino sitúa a Santa Marta en el mapa mundial del turismo religioso, consolidando su papel como pionera en la integración de fe, cultura y desarrollo sostenible en el país.








