Durante el Congreso de Fenalco en Medellín, el expresidente Álvaro Uribe Vélez lanzó un fuerte discurso contra el actual Gobierno, señalando que sus políticas están llevando al país a un déficit fiscal sin precedentes y a un mayor endeudamiento nacional. Con un tono crítico, Uribe recurrió a una cita de Margaret Thatcher para marcar distancia con la administración: “Comunismo es acabar la plata ajena, en este caso el dinero del pueblo”, aseguró.
El exmandatario sostuvo que Colombia cerrará el actual periodo con un déficit superior al 7 % y con una deuda cercana al 70 %. Según él, el Gobierno ha incrementado de manera desmedida los contratos de prestación de servicios, alcanzando más de 86.000 adicionales en comparación con su propio mandato, lo que representaría un gasto superior a 5,5 billones de pesos. A esto sumó la creación de 20.000 nuevos cargos en el sector público, 11 embajadas y 24 consulados adicionales. Para Uribe, estas medidas no solo representan un “derroche”, sino también la creación de “esclavos electorales” dependientes del oficialismo.
En su análisis, advirtió que los contribuyentes se han visto forzados a endeudarse para poder cumplir con cargas tributarias como el impuesto al patrimonio, el predial y la renta, calificando esa situación como una “confiscación gradual”. En ese sentido, planteó que el próximo presidente tendrá como reto principal la reducción radical del tamaño del Estado, apostando por darle un mayor protagonismo al sector privado.
Otro de los puntos que generó controversia en su discurso fue la crisis energética. Uribe denunció que la falta de gestión del Gobierno ha paralizado proyectos claves de energía eólica y solar en La Guajira, que sumaban más de 1.500 megavatios en potencia. También señaló que Ecopetrol mantiene sin instalar un proyecto de 205 megas, evidenciando —según él— una falta de liderazgo para concertar acuerdos con las comunidades.
Finalmente, el expresidente se refirió al sistema de salud, a la reforma pensional y a lo que denominó una “demolición democrática”. Para Uribe, el Gobierno actual no solo busca apropiarse de las reservas pensionales, sino que además oculta el impacto del desempleo y de la informalidad laboral. “Hoy tenemos un 9 % de desempleo y una informalidad mayor a la registrada antes de la pandemia, que sería mucho peor si no fuera por la migración y la expansión burocrática”, concluyó.








