Por primera vez desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016, el consenso del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el proceso colombiano se fracturó. Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, logró eliminar dos funciones fundamentales de la Misión de Verificación en Colombia: la supervisión de las sanciones de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y el seguimiento del capítulo étnico del acuerdo.
Durante casi nueve años, el proceso de paz colombiano había sido una excepción dentro del organismo, capaz de unir a potencias usualmente enfrentadas como Estados Unidos, China y Rusia. Sin embargo, la votación del viernes que renovó el mandato de la Misión hasta octubre de 2026 marcó un cambio: la resolución fue aprobada con 13 votos a favor y dos abstenciones, reflejando la pérdida de unanimidad.
Según fuentes diplomáticas en Nueva York, Washington advirtió que vetaría la resolución si se mantenían referencias a la justicia transicional o al componente étnico, y hasta intentó eliminar menciones a la violencia sexual y de género. Finalmente, solo se conservó una mención genérica sobre violencia contra mujeres y niñas.
El recorte genera preocupación entre expertos en derecho internacional, quienes advierten que la ausencia de supervisión internacional podría reabrir el examen preliminar de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre Colombia. En 2021, la CPI había cerrado su revisión al considerar que la JEP realizaba investigaciones genuinas, pero esa confianza se sustentaba en la verificación independiente de Naciones Unidas.
La decisión resulta paradójica: fue el gobierno de Iván Duque el que en 2021 pidió formalmente a la ONU verificar las sanciones impuestas por la JEP. Cuatro años después, líderes del mismo partido, como la senadora Paloma Valencia, solicitaron a Washington eliminar esa función, argumentando que la JEP promueve impunidad.
El cambio también evidencia un viraje en la política de Estados Unidos hacia Colombia. Desde el retorno de Trump a la Casa Blanca, las tensiones con el gobierno de Gustavo Petro han aumentado por diferencias en la política antidrogas, la guerra en Gaza y recientes sanciones, como la inclusión del mandatario en la Lista Clinton. Durante el debate, el representante estadounidense en la ONU acusó al presidente Petro de promover políticas “irresponsables” y anunció el deseo de trabajar con el “futuro gobierno de Colombia”.
El mandatario respondió en su cuenta de X calificando la decisión como una muestra de “displicencia del gobierno actual de EE. UU. con la verdad en Colombia”.
El episodio también coincidió con el nombramiento del diplomático eslovaco Miroslav Jenca como nuevo jefe de la Misión de Verificación, quien reafirmó el compromiso de la ONU con la paz y la seguridad del país.
La reducción del mandato no solo limita la labor de verificación de la Misión, sino que debilita uno de los mecanismos más importantes de acompañamiento internacional. Durante su presencia en Colombia, la ONU ha contribuido a la dejación de armas, la reincorporación de excombatientes, la liberación de secuestrados y la construcción de garantías de seguridad en territorios afectados por el conflicto.
Organizaciones indígenas también cuestionaron la postura estadounidense por considerar que contradice su apoyo histórico al capítulo étnico del acuerdo. “EE. UU. no puede perder de vista que los pueblos afros e indígenas son claves para alcanzar la seguridad y el desarrollo en los territorios aún en conflicto”, advirtió Armando Valbuena, presidente de la ONIC.
Pese a que la resolución fue aprobada, lo ocurrido marca el fin de una era. Por primera vez desde 2017, el Consejo de Seguridad no habló con una sola voz sobre la paz en Colombia. Delegaciones europeas reconocieron que la sesión se convirtió en un “campo de batalla ideológico” y que, aunque se evitó el veto de Washington, la unanimidad se rompió.
El consenso que por casi una década blindó el proceso de paz colombiano comienza a resquebrajarse, dejando al país más expuesto a los vaivenes políticos internacionales. La paz, que fue símbolo de unión global, hoy refleja las divisiones geopolíticas que atraviesan al mundo.








