Kenia enfrenta una nueva tragedia en medio de las intensas lluvias que azotan al país. En la madrugada del martes, una avioneta de la empresa Mombasa Air Safari se estrelló en una zona montañosa y boscosa del condado de Kwale, en la costa sur, dejando once personas muertas, entre ellas varios turistas extranjeros y el piloto de la aeronave.
De acuerdo con la agencia AP, el accidente ocurrió bajo fuertes precipitaciones que redujeron la visibilidad y complicaron las maniobras de vuelo. Las primeras hipótesis apuntan a que las condiciones meteorológicas adversas fueron el factor principal del siniestro, aunque las autoridades mantienen abiertas varias líneas de investigación.
La aeronave tenía como destino la Reserva Nacional Maasai Mara, uno de los principales destinos turísticos de Kenia y hogar de una de las mayores concentraciones de fauna salvaje en el continente africano. Los pasajeros, en su mayoría turistas, se dirigían a la zona para participar en un safari, según los reportes preliminares.
Equipos de rescate y emergencia se desplazaron al lugar del accidente, pero las labores se vieron dificultadas por el terreno escarpado y el mal tiempo. Imágenes difundidas por medios locales muestran los restos del avión entre la vegetación, mientras agentes de la Policía Aérea de Kenia acordonaban el área.
Las autoridades aeronáuticas informaron que se inició una investigación técnica para determinar con precisión las causas del siniestro y evitar que un hecho similar vuelva a ocurrir. Asimismo, el Ministerio de Turismo expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y señaló que se encuentra brindando apoyo a las embajadas de los extranjeros fallecidos.
El accidente se produce apenas días después de un alud mortal en el oeste del país, que dejó más de 20 muertos y decenas de desaparecidos, lo que ha puesto en evidencia los graves efectos de las lluvias torrenciales que azotan distintas regiones de Kenia. Las autoridades advirtieron que el país atraviesa una temporada de precipitaciones inusualmente intensas, vinculadas a los fenómenos climáticos extremos que afectan al África oriental.
Mientras continúan las investigaciones, la tragedia aérea en Kwale se suma a una semana de dolor e incertidumbre para Kenia, marcada por la pérdida de vidas humanas y los estragos de un clima cada vez más impredecible.








