Un tribunal colombiano condenó este enero de 2026 a Salvatore Mancuso, exlíder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a 40 años de prisión por graves crímenes cometidos contra comunidades indígenas y civiles durante el conflicto armado. Mancuso fue hallado responsable de asesinatos, desplazamientos forzados y violaciones sistemáticas a los derechos humanos, principalmente en La Guajira y la región Caribe. Esta decisión marca un hito en la justicia colombiana por reconocer formalmente los daños sufridos por pueblos indígenas que durante años habían sido invisibilizados en los procesos judiciales.
Mancuso, quien ya había sido extraditado a Estados Unidos en 2008 por narcotráfico y cumplido pena, regresó a Colombia en 2024. Durante años, las víctimas denunciaron que sus crímenes más graves no habían sido juzgados en su totalidad. La reciente sentencia busca subsanar esa situación y garantizar que la impunidad no prevalezca, incluso para los máximos responsables del conflicto armado colombiano.
La condena se enmarca dentro de la justicia transicional, un mecanismo que busca promover la verdad, la justicia, la reparación a las víctimas y la no repetición. Aunque Mancuso participó en procesos de verdad y colaboración, el tribunal determinó que estas acciones no lo eximen de responsabilidad penal por los delitos cometidos, dada la magnitud y la gravedad de sus crímenes.
Esta decisión tiene un fuerte mensaje para el país: los líderes de grupos armados no quedan exentos de la justicia, y los crímenes contra comunidades vulnerables no quedarán impunes. Además, constituye un paso importante para la reparación simbólica y real de las víctimas, reafirmando el compromiso de Colombia con la memoria histórica y la justicia.








