La congresista demócrata Ilhan Omar fue atacada con una sustancia desconocida mientras participaba en una asamblea pública en el norte de Mineápolis, en un nuevo episodio que aviva la preocupación por el aumento de la violencia política en Estados Unidos. El agresor, que se encontraba entre los asistentes, utilizó una jeringa para rociar un líquido sobre la legisladora, según confirmaron las autoridades locales.
Omar no resultó herida y decidió continuar con el evento pese a la recomendación de suspenderlo por razones de seguridad. Posteriormente, aseguró en redes sociales que no permitiría que la intimidación interfiera con su labor. “Estoy bien. Soy una sobreviviente y no dejaré que los acosadores ganen”, escribió.
Un periodista de la BBC presente en el lugar señaló que la sustancia tenía un olor agrio, similar al de un producto químico. El atacante fue identificado como Anthony James Kazmierczak, de 55 años, quien fue arrestado y acusado de agresión en tercer grado. El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, condenó el hecho y afirmó que la violencia y la intimidación “no tienen cabida en la ciudad”.
El ataque ocurrió durante uno de los foros abiertos que Omar realiza regularmente para dialogar con la comunidad. En esta ocasión, el encuentro estaba centrado en la creciente preocupación por la actuación de agentes federales de inmigración, tras dos recientes tiroteos mortales de ciudadanos estadounidenses durante operativos migratorios en la región.
Durante la asamblea, Omar exigió la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y pidió la renuncia o el juicio político de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Minutos después de esas declaraciones se produjo el ataque.
El incidente ocurre en un contexto de fuertes tensiones políticas. Omar ha sido blanco frecuente de ataques verbales del presidente Donald Trump, quien en repetidas ocasiones la ha insultado y cuestionado públicamente. La congresista ha denunciado en el pasado un aumento de amenazas de muerte tras mensajes difundidos por el mandatario, lo que ha generado alertas sobre el impacto del discurso político en la seguridad de los funcionarios públicos.








