El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) hizo un llamado urgente a garantizar la protección de niños, niñas y adolescentes tras los dos fuertes terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio y que, según el más reciente balance oficial, dejan un saldo de al menos 188 personas fallecidas, 1.520 heridas y 157 desaparecidas.
A través de una declaración emitida desde sus oficinas en Caracas y Panamá, la agencia de Naciones Unidas expresó su solidaridad con las familias afectadas por la tragedia y manifestó que mantiene un monitoreo permanente de la emergencia, mientras continúan las evaluaciones sobre los daños ocasionados por los movimientos telúricos en Caracas y los estados Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira y Miranda.
UNICEF advirtió que, durante las próximas horas y días, la población infantil enfrentará necesidades urgentes derivadas del desastre, por lo que instó a las autoridades y a las organizaciones humanitarias a priorizar acciones que garanticen su bienestar y seguridad.
Entre las principales necesidades identificadas se encuentran la protección frente a nuevos riesgos, el acceso a agua potable, alimentos, servicios de salud, apoyo psicosocial y espacios seguros donde los menores puedan permanecer mientras avanzan las labores de recuperación y reconstrucción.
La organización recordó que, además de las pérdidas materiales, los desastres naturales generan profundas afectaciones emocionales en la infancia, especialmente entre quienes han perdido familiares, viviendas o han sido desplazados de sus comunidades.
«Nuestro compromiso es apoyar los esfuerzos nacionales para atender las necesidades de los niños afectados y sus familias, especialmente las de los más vulnerables», señaló UNICEF, al insistir en que la recuperación debe tener como eje central la protección integral de la niñez y la adolescencia.
Entretanto, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó que más de 200 personas continúan atrapadas entre los escombros de edificaciones colapsadas, mientras los organismos de socorro mantienen intensas labores de búsqueda y rescate con apoyo de equipos especializados.
El balance preliminar también indica que cerca de 280 edificaciones sufrieron daños de diversa consideración, entre ellas ocho hospitales, veinte centros comerciales, escuelas, viviendas y edificios públicos, siendo el estado de La Guaira el territorio más afectado por la emergencia.
Las autoridades venezolanas mantienen la alerta por posibles réplicas sísmicas, razón por la cual recomendaron a la población permanecer en espacios abiertos cuando sea posible y evitar el ingreso a inmuebles que presenten grietas o daños estructurales hasta que concluyan las inspecciones técnicas.
Asimismo, continúan las restricciones preventivas en algunos servicios de gas y electricidad, mientras las autoridades realizan verificaciones para prevenir accidentes adicionales y garantizar la seguridad de la ciudadanía.
La emergencia ha movilizado a organismos nacionales e internacionales, que trabajan de manera coordinada para atender a las miles de familias damnificadas y acelerar la entrega de ayuda humanitaria en las zonas más golpeadas por uno de los desastres naturales más graves registrados en Venezuela en los últimos años.








