En la tarde de este miércoles el artista colombiano Camilo sorprendió a todos con la publicación de su quinto álbum ‘Para cuando sean mayores’.
Una producción de 13 canciones nuevas que incluye una colaboración con Evaluna, su esposa, además de la participación especial de sus dos hijos.
Se trata de uno de sus proyectos más vulnerables, íntimos y en el que redescubre su niño interior como ningún
otro. Nació de su experiencia como
padre y de la necesidad de proteger el universo y el mundo interior de sus pequeñas hijas, Índigo y Amaranto.
Aclara que no es un álbum infantil, sino todo lo contrario: la producción de 13 cortes, fue creada como una caja de herramientas, un mapa que guía a sus hijas en el futuro e invite a los adultos a reconectar con su esencia, con el niño interno que vive en cada uno de nosotros y que es dueño irrefutable de la verdad.
En este viaje introspectivo, Camilo adoptó el papel de un cuentacuentos en ese mágico universo que habitan sus hijas.
Pero, como él mismo lo explicó recientemente en un newsletter enviado a La Tribu, para el poder entrar en este mundo, tuvo que hacerse niño de nuevo. Específicamente, reencontrarse con el Camilo de 8 años.
En este viaje, Camilo se reencontró con sus recuerdos: con su árbol favorito de la
infancia, con las calles que rodeaban su mundo, con el pavimento de la cuadra donde vivía. Y con este reencuentro, llegaron esos recuerdos que pensaba quedarían en la tierra del olvido.
“Empecé a escribir un álbum para ellas. Para mis hijas. Y mientras lo hacía, descubrí que quien más lo necesita soy yo”, confesó Camilo. “Tratando de enseñarles cosas que ellas ya traen por dentro sin esfuerzo. Cosas que yo también tenía claras, y las olvidé. Así que hice este álbum para mí, y para cuando ellas lo necesiten… ParaCuando Sean Mayores”.
Musicalmente, la producción habita el mundo del pop, cuya luminosidad sirve de
linterna para alumbrar y acompañar cada uno de estos recuerdos.
Para Cuando Sean Mayores inicia con ‘Los Cuentos’, un interludio cuyo audio
Camilo dio a conocer el 8 de agosto a través de un video publicado en sus redes
sociales. En el video, el cantante se presenta como el cuentacuentos de este mágico universo, conectando con su niño interior y evaluando cada una de las prioridades de la adultez que van diluyendo la esencia del ser. Revive el anuncio aquí.
Cada uno de los temas se presenta como un escenario, con historias propias y dilemas por resolver. Por ejemplo, en ‘El Titiritero’, un pop fusionado con bossa nova, Camilo canta sobre los momentos en los que fuimos felices y no lo sabíamos. En “+’La Nieve’, el intérprete habla de ver el paso del tiempo a través del crecimiento de sus hijas.
Para ‘El Árbol’, el primer sencillo de la producción, Camilo recurrió al pop para hablar de las trampas de la adultez: las metas que se convierten en espejismos, la
desconexión con el niño interno y el paso del tiempo.
En ‘Chiquita’, el intérprete abre el universo propio, inocente y juguetón, de su hija,
Amaranto, a través de un ritmo que transporta al oyente al Pacífico colombiano, con una marimba como protagonista, acompañada por una percusión sostenida.
‘La Medalla’ es la única colaboración del álbum, junto a su esposa, la también
cantante, actriz y directora, Evaluna. En esta balada pop, Camilo y Evaluna celebran la decisión mutua del amor, la contención y la complicidad de la pareja a través de tiernos versos como “qué filtro tienen tus ojos que solo ven lo bueno en mí”, “no existe un muro tan alto como pa’ separarme de ti” y “no existe un mal día cuando el día se termina junto a ti”.
‘La Campana’ y ‘El Traje’ marcan el punto álgido del álbum: el momento en que el
adulto no se reconoce ante el espejo. En ‘La Campana’, Camilo vuelve a dirigirse a
Dios a través de un pop atmosférico, íntimo y vulnerable, en el que reconoce que nada saciaba sus necesidades y que solo pudo satisfacerlas a través de Dios.
El tema destaca por un hermoso diseño sonoro, con cualidades cinematográficas, y por la incorporación de elementos que trasladan al oyente a la paz de una iglesia: un órganoy sublimes campanas.
En ‘El Traje’, Camilo entrega su canción más vulnerable hasta la fecha. El artista
habla de perder la esencia en el camino. La canción se construye a partir de una
confesión y está acompañada musicalmente por un piano nostálgico.
La producción continúa con ‘El Cisne’, un pop/rock arrollador que habla sobre la
sensación de encontrar a la persona que logra derribar corazas y fronteras
autoimpuestas; ‘El Ruiseñor’ aborda las presiones, las crisis de identidad, la ansiedad y la depresión, retratadas a través de versos como “porque mentira se disfrazó de verdad”, una especie de moraleja sobre conectar con la pureza del corazón.
En ‘El Ángel’, Camilo se presenta como interlocutor de una persona que ya no está en el plano terrenal: un ángel que cuida y acompaña a su ser querido en las altas y bajas de su vida.
El álbum finaliza con dos temas dedicados a Evaluna: ‘For Eva’ y ‘Luna’. El primero
es un pop fusionado con un bolero orquestado en el que habla de cómo “todo el mundo nos cogió como referente cuando el amor les pasa por la mente”, al tiempo que juega con el significado de su nombre: una canción para Eva, pero también sobre un amor que es ‘foreva’”, una contracción del inglés que significa “para toda la vida”.
Camilo finaliza esta historia con ‘Luna’, un pop luminoso y alegre que juega con el imaginario del universo —el sol, las estrellas y una luna “que, de todas las
ventanas que había, había decidido quedarse con la suya”— para hablar del amor, de elegir al amor verdadero y de apostar por construir un mundo con esa persona especial.








