El Ejército Nacional de Colombia ha iniciado el proceso de retiro de los vehículos blindados EE-9 Cascavel, que estuvieron en servicio desde 1982 y se consolidaron como el principal medio blindado del país. Estas unidades, equipadas con cañón Cockerill MKIII de 90 mm y ametralladoras calibre 7.62 mm, han resistido múltiples amenazas, incluyendo ataques con explosivos improvisados, y participaron en operaciones contra insurgentes, narcotraficantes y en el control vial durante el Plan Meteoro.
Actualmente, con un inventario final de 121 vehículos, el Ejército informó que ya no resulta viable su modernización o recuperación debido a su antigüedad y limitaciones técnicas. Algunas de las unidades permanecen simbólicamente como guardianes en las entradas de bases militares, mientras la institución descarta adquirir nuevos vehículos similares, principalmente por costos y dificultades logísticas. Este retiro marca el fin de una era importante en la movilidad y seguridad blindada del país.








