El covid-19 vuelve a ser motivo de preocupación en Bogotá. Después de varios meses de relativa calma, los reportes oficiales del Instituto Nacional de Salud (INS) han encendido las alarmas: en menos de cuatro semanas, los contagios pasaron de apenas dos casos a un total de 67, lo que representa un repunte que las autoridades sanitarias consideran importante. La información fue confirmada este 20 de septiembre y ha puesto nuevamente sobre la mesa la importancia de mantener las medidas de prevención.
En un informe emitido por Citytv desde las Unidades de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Nacional, el médico intensivista Jairo Morantes explicó que la situación está directamente relacionada con la circulación viral persistente en la capital. Aunque en años anteriores los meses posteriores a junio y julio solían marcar una disminución de los casos respiratorios, esta vez la tendencia descendente ha sido mucho más lenta. Incluso, se ha evidenciado un incremento del 10 % en la positividad de las pruebas virales realizadas en la ciudad.
Los síntomas que actualmente presentan los pacientes también muestran un cambio con respecto a las primeras etapas de la pandemia. Morantes detalló que, aunque en 2020 la pérdida del olfato y del gusto se volvió un signo distintivo de la enfermedad, hoy los cuadros clínicos incluyen fiebre, dolor de garganta, malestar general y dolores musculares fuertes. Si bien aún se reportan casos de pérdida del olfato, este síntoma ya no tiene el mismo protagonismo de años atrás y puede asociarse a otras infecciones respiratorias.
Frente a este panorama, los especialistas han reiterado que no se debe bajar la guardia. Entre las recomendaciones más importantes está mantener hábitos de vida saludable, con una alimentación balanceada, buena hidratación y ejercicio físico frecuente. Asimismo, recalcan la necesidad de estar al día con las vacunas contra influenza y neumococo, sobre todo en la población mayor, que es la más vulnerable a complicaciones graves.
La prevención en espacios compartidos también es fundamental. Por ello se recomienda ventilar de manera adecuada los lugares cerrados, evitar el humo del cigarrillo y garantizar el control médico de enfermedades crónicas. En caso de presentar síntomas respiratorios, se aconseja usar tapabocas incluso dentro de casa, para reducir el riesgo de contagio entre familiares y cercanos. A esto se suma la práctica constante del lavado de manos, la vacunación oportuna y la protección facial en situaciones de alta exposición.
Aunque las cifras actuales están lejos de los picos críticos vividos en 2020 y 2021, los expertos advierten que una relajación excesiva podría generar un aumento mayor en los próximos meses. El llamado, tanto desde el INS como desde los equipos médicos de hospitales, es a asumir con responsabilidad esta nueva etapa: la pandemia dejó lecciones que hoy siguen siendo vigentes, y aplicarlas es clave para proteger la salud individual y colectiva.








