Antes de llegar a la Presidencia de la República, Abelardo De La Espriella manifestó públicamente su rechazo a diversos símbolos relacionados con antiguos grupos armados y figuras vinculadas al conflicto colombiano, entre ellos el sombrero del excomandante del M-19, Carlos Pizarro Leongómez.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista concedida a la periodista María Andrea Nieto, en la que el entonces candidato presidencial expresó su desacuerdo con la exhibición de elementos asociados a organizaciones insurgentes y a personajes que, según su criterio, representan hechos de violencia en la historia del país.
Durante la conversación, De La Espriella aseguró que retiraría diversos símbolos que considera hacen apología al terrorismo o al crimen organizado.
“Que recojan la sotana del bandido del cura Torres, el sombrero del bandido de Pizarro y toda esa simbología que enaltece el crimen y el terrorismo. Como no las escondan, las voy a quemar”, manifestó en aquel momento.
Las declaraciones generaron diversas reacciones en los sectores políticos y sociales del país, especialmente porque se produjeron después de que el sombrero utilizado por Carlos Pizarro fuera exhibido en la Casa de Nariño y declarado Patrimonio Cultural de la Nación.
El hoy presidente también cuestionó otros símbolos relacionados con la memoria del conflicto armado y expresó su intención de retirar elementos que, a su juicio, representan organizaciones armadas ilegales o figuras asociadas al narcotráfico.
Entre ellos mencionó el monumento de Puerto Resistencia, ubicado en la ciudad de Cali, así como algunas expresiones culturales relacionadas con el narcotraficante Pablo Escobar.
De La Espriella sostuvo que la memoria histórica no debe utilizarse para exaltar a personas o grupos responsables de hechos violentos y consideró que algunos de estos símbolos envían mensajes equivocados a las nuevas generaciones.
Sin embargo, distintos sectores políticos, académicos y defensores de la memoria histórica han señalado que la preservación de ciertos objetos y símbolos relacionados con el conflicto colombiano busca contribuir a la comprensión de la historia nacional y promover ejercicios de reflexión y no repetición.
Carlos Pizarro Leongómez fue el último comandante del movimiento guerrillero M-19 y posteriormente participó en el proceso de paz que condujo a la desmovilización de esa organización a comienzos de la década de 1990. Tras firmar la paz, inició una carrera política y fue asesinado en 1990 durante la campaña presidencial.
La discusión sobre la conservación de objetos y símbolos relacionados con el conflicto armado continúa generando posiciones encontradas en Colombia, entre quienes consideran que hacen parte de la memoria histórica del país y quienes estiman que representan una exaltación de hechos violentos.
Las declaraciones de De La Espriella volvieron a generar debate sobre el tratamiento de los símbolos históricos, el papel de la memoria colectiva y la forma en que el país debe abordar los hechos relacionados con el conflicto armado y sus protagonistas.








