El fenómeno de El Niño comienza a generar preocupación en el Magdalena Medio antioqueño, donde el caudal del río Magdalena registra una disminución cercana al 30 %, según el seguimiento realizado por Corantioquia.
La reducción mantiene en alerta a los municipios de Puerto Berrío, Puerto Nare y Yondó, debido al posible impacto sobre el abastecimiento de agua. En estas tres localidades residen aproximadamente 79.000 personas, que podrían enfrentar dificultades si las condiciones de sequía continúan intensificándose.
La disminución del nivel del río no solo representa un riesgo para el suministro del líquido, sino que también afecta a las comunidades que dependen de las fuentes hídricas y a los ecosistemas asociados al Magdalena.
Ciénagas y humedales sienten el impacto
Uno de los principales efectos ya se observa en zonas de Yondó, donde el descenso del nivel del río dificulta la entrada de agua hacia ciénagas y humedales.
Esta situación puede alterar el equilibrio de estos ecosistemas y afectar la dinámica natural de las especies que dependen de estos cuerpos de agua. En Puerto Berrío también se han identificado señales de afectación en sectores ribereños.
Las autoridades ambientales advierten que la combinación de bajas precipitaciones y temperaturas elevadas podría provocar una reducción progresiva no solo del caudal del Magdalena, sino también de varios de sus afluentes.
Llamado a cuidar el agua
Arbey Osorio Restrepo, subdirector de Sostenibilidad de Corantioquia, explicó que las condiciones climáticas actuales están incidiendo directamente en las fuentes hídricas.
De acuerdo con el funcionario, la menor cantidad de lluvias, sumada al incremento de las temperaturas, está generando reducciones importantes en los niveles de los ríos y sus tributarios.
Mientras continúan los monitoreos sobre el río Magdalena y las fuentes utilizadas para el abastecimiento de las comunidades, las autoridades hicieron un llamado a los habitantes de Puerto Berrío, Puerto Nare y Yondó para adoptar medidas de ahorro y hacer un uso responsable del agua durante la temporada seca.
La preocupación aumenta ante la posibilidad de que el descenso de los caudales continúe si persisten las condiciones de sequía.








