El Gobierno Nacional prepara un cambio en su estrategia de lucha contra los cultivos ilícitos en Colombia. Un proyecto de resolución del Consejo Nacional de Estupefacientes plantea la realización de un plan piloto para volver a utilizar la aspersión aérea con aeronaves tripuladas, bajo un esquema experimental, temporal y limitado.
La propuesta contempla el uso de glufosinato de amonio 200 SL y establece que la prueba no representará el regreso inmediato de las fumigaciones aéreas a gran escala en el país.
El objetivo principal del piloto será recopilar información y evidencia científica sobre la eficacia y precisión de este tipo de aspersiones, así como evaluar la posible deriva del producto, los riesgos para la salud humana y el medio ambiente, y la capacidad de las medidas implementadas para prevenir o controlar eventuales impactos.
El documento es claro al señalar que la realización de esta prueba no equivale a la reanudación definitiva de un programa nacional de fumigación aérea, ni representa una autorización permanente para implementar este mecanismo en todo el territorio colombiano.
Uno de los principales límites establecidos en el proyecto está relacionado con la duración y extensión de la operación. Según la propuesta, el piloto tendrá una duración máxima de siete días calendario y podrá intervenir hasta 1.000 hectáreas efectivamente tratadas.
Una vez finalizada la operación aérea, las autoridades continuarán con un periodo de seguimiento que será definido por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), el Instituto Nacional de Salud (INS) y el protocolo técnico que sea aprobado para el desarrollo de la prueba.
Lugar del piloto permanecerá bajo reserva
Otro de los aspectos que llama la atención es que el Gobierno mantendrá bajo reserva información relacionada con el lugar donde se desarrollará la operación.
La resolución establece que el piloto será realizado en un área seleccionada dentro de un departamento del país, en un radio operacional cercano a una instalación de la Fuerza Pública.
Sin embargo, la ubicación exacta, las coordenadas, la extensión del área intervenida, las rutas de vuelo y el cronograma de las operaciones estarán incluidos en un anexo cartográfico y operacional sometido a reserva.
Según el proyecto, esta decisión busca garantizar la seguridad de la operación y del personal participante, además de prevenir posibles acciones de obstrucción, sabotaje o represalias por parte de organizaciones dedicadas al narcotráfico.
La reserva, de acuerdo con el documento, estará limitada únicamente a la información cuya divulgación anticipada pueda poner en riesgo la ejecución del plan piloto.
Áreas protegidas y comunidades tendrán restricciones
El proyecto también establece límites para seleccionar el territorio donde se desarrollará la prueba.
Entre las zonas excluidas se encuentran las áreas protegidas, determinados ecosistemas sensibles y territorios donde pueda existir una afectación directa a comunidades indígenas o afrodescendientes sin que previamente se haya cumplido con el proceso de consulta correspondiente.
También deberán quedar por fuera otros receptores sensibles definidos por la ANLA y las autoridades competentes.
La ejecución del piloto estaría a cargo de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional (Diran), entidad que tendría la responsabilidad de la planeación, operación, supervisión y seguridad del procedimiento.
Además, la Dirección de Antinarcóticos podría contar con el acompañamiento técnico e institucional de los ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural y de Salud y Protección Social.
Glufosinato, la nueva sustancia en el debate
Uno de los principales cambios frente a anteriores estrategias de erradicación es la sustancia que sería utilizada durante el piloto.
A diferencia de las fumigaciones que durante años generaron un amplio debate nacional alrededor del uso del glifosato, el nuevo proyecto plantea utilizar glufosinato de amonio 200 SL.
La información recopilada durante la intervención de las 1.000 hectáreas permitirá evaluar la precisión de las aspersiones, el comportamiento del producto, su posible dispersión fuera de las zonas objetivo y los eventuales impactos sobre la salud y el medio ambiente.
Los resultados de esta prueba podrían convertirse en un elemento importante para futuras decisiones sobre la estrategia de erradicación de cultivos ilícitos en Colombia.
Por ahora, el proyecto insiste en que se trata de una medida experimental, temporal y limitada, cuyos resultados deberán ser evaluados antes de considerar cualquier decisión de mayor alcance sobre el regreso de las aspersiones aéreas en el país.








